miércoles, 25 de enero de 2017

FARO DE AVEIRO (PLAYA DA BARRA - AVEIRO - PORTUGAL)



Aquella escapada a Portugal fue planeada en un abrir y cerrar de ojos, teníamos unos pocos días libres y queríamos ver algo del país vecino, como Portugal es un país rico en paisajes, cultura, gastronomía y decenas de cosas más que nos gustan, empezamos a tener un serio problema con las cosas que queríamos ver y el tiempo del que disponíamos para ello, por lo que tocaba ser realistas y dejar decenas de lugares para futuros viajes, así para empezar nuestra fugaz visita nos decidimos por la bonita y pintoresca localidad de Aveiro.

Situada a unos 75 Km al sur de Oporto, la ciudad de Aveiro es conocida como la Venecia portuguesa, ya que está situada en una zona de ría y en la ciudad se abren paso varios canales procedentes de la misma, tal vez este adjetivo se le quede grande, pero sin duda la ciudad tiene su encanto, con multitud de callejuelas en su casco antiguo plagadas de bonitas casas y con un agradable olor a mar, además de contar con una activa vida universitaria que le da un ambiente único durante los meses lectivos.

Pero la ciudad es pequeña y en unas horas ya teníamos visto sus grandes atractivos, y teniendo en cuenta su situación geográfica, con la proximidad de una ría que le da una riqueza paisajística y ecológica única, la cual está plagada además de preciosas playas, decidimos dar una vuelta por los alrededores. El objetivo era claro iríamos a la playa de Costa Nova, donde el mayor atractivo eran las casas tradicionales pintadas con barras verticales de llamativos colores.

Y para finalizar antes de alejarnos de la zona queríamos ver parte de las famosas dunas que se diseminan por toda la zona costera de la ría, y muy cerca nos quedaba la también famosa Playa de la Barra en Gafanha da Nazaré, Paseando por la playa donde el viento movía la arena a ras del suelo incesablemente, podías admirar un paisaje protegido de dunas, con accesos convenientemente habilitados para que a nadie se le ocurriera la absurda idea de pisarlas.

Desde ahí y mirando al frente se veía sobresalir el Faro de Aveiro, una enorme mole que constituye el segundo faro más alto de la Península Ibérica, y uno de los más altos de Europa. Este faro de 62 metros de altura preside el encuentro de la ría con el mar y sirve desde hace más de un siglo, de guía a los navegantes, que debido a la costa extremadamente plana de la región sufrían multitud de accidentes al aproximarse sin querer a tierra.

 Ya entrada bien la tarde pusimos rumbo a Oporto, no sin pena por despedirnos de la zona y no ver a fondo la región que acabábamos de descubrir.


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