miércoles, 4 de enero de 2017

IGLESIA DE ST. GIOVANNI IN RANUI (VAL DI FUNES - BOLZANO - ITALIA)


Abandonar la bella Venecia no apetecía mucho, pero el destino siguiente hacía que la pena desapareciera pronto, los Dolomitas nos esperaban y para ello debíamos coger un madrugador tren que nos llevaría a Verona, ahí recogeríamos el coche de alquiler que nos permitiría recorrer la distancia que nos separaba hasta esta preciosa región de los Alpes orientales.

La región de los Dolomitas se extiende a lo largo de cinco provincias en Italia, nuestro primer hotel estaba situado en la Provincia autónoma de Trento, en la región de Tirol del Sur, un precioso hotel en la pequeña localidad de Fontanazzo muy cerca de la famosa Canazei, gestionado por una señora entrañable, que nos trató como si estuviéramos en nuestra propia casa.

Pero por el camino, queríamos antes, empezar nuestras andadas por los Dolomitas visitando algunos sitios que nos quedaban a tiro durante el viaje para no tener que volver a hacer kilómetros innecesarios (luego por problemas mecánicos con el coche tuvimos que hacer más km de la cuenta).

Así, en nuestro viaje, nos quedaba a tiro de piedra una pequeña iglesia situada en un marco incomparable en el precioso Val di Funes. Llegamos a Bolzano, y tomamos un desvío hacia la localidad de  St Magdalena, según avanzábamos por las carreteras frondosos bosques de coníferas nos envolvían y empezábamos ya a sentir los Dolomitas en toda su esencia, grandes montañas asomaban por todos los lados y como era costumbre en toda la región todo estaba cuidado con mucho esmero.

Un paraíso nos envolvía y no podíamos dejar de admirar todo, ya no solo por su belleza si no también buscando el objeto de nuestra visita, la pequeña iglesia de St. Giovanni. La cual nos costó un poco encontrar, pero con la ayuda del GPS lo conseguimos sin dar muchas vueltas.

Ahí, un poco alejada del pueblo se encuentra el pequeño edificio en una basta pradera particular, los dueños de la finca han habilitado de manera gratuita el acceso al edificio mediante un pequeño sendero que permite acceder a ella a través del prado, delimitado, eso si, para que la gente no invada el pasto.

Nos sentamos plácidamente mientras nos protegíamos un poco del sol de Agosto dimos cuenta de la comida que llevábamos. Fuimos bastante privilegiados, ya que en ese momento no había muchos turistas, lo que nos permitió sacar fotos al paisaje sin problemas.

Como veis el entorno es incomparable, inmensas praderas rodeadas de frondosos bosques y presididas por enormes montañas, en este caso las que se ven al fondo forman parte del grupo Odle, en un paraje bucólico, que no era si no, un adelanto de lo que nos iban a deparar los siguientes días en los Dolomitas.


La tranquilidad del momento hacía que deseáramos tumbarnos en la pradera y dejar pasar las horas, pero aun nos quedaban muchos kilómetros y no podíamos retrasarnos mucho más. Con pena subimos de nuevo al coche y nos despedimos de Val di Funes.




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